GÉNOVA “EL PUEBLITO PAISA DEL QUINDÍO”

Sabía que mi destino no iba a ser una ciudad, debía buscar un municipio y dentro de los destinos que más demanda tienen que son Cartagena, San Andrés y Eje Cafetero, opté por la última opción. Mi idea era internarme completamente y poder descubrir cosas que muchas personas no conocieran, así que reservé para la ciudad de Armenia y escogí el municipio más distante del eje cafetero.
Llegué a la ciudad de Armenia en el vuelo de las 7:30 p. m., el cambio de clima súper sabroso y el olor a mata de plátano que caracteriza esta región fue lo primero que percibí, después recogí mi equipaje y tomé un taxi que me llevara a la terminal de transportes, al llegar le pregunté al conductor -“señor para ir a Génova, ¿dónde debo coger el transporte”? -él me dijo “¿usted piensa viajar a esta hora para allá? -“sí, claro”. Él inmediatamente se comunicó con sus compañeros por el radio teléfono y preguntó gentilmente, “compañeros
¿alguno sabe hasta qué horas sale la colectiva para Génova?” (“Colectiva” así le llamas a los micro buses que viajan a los municipios), como a los dos minutos alguien respondió que el último salía a las 7:30, me dijo el conductor con su acento quindiano “mi hermano le va a tocar pasar la noche en Armenia, porque el último ya salió, o pagar un expreso hasta allá que le vale un ojo de la cara”. Le pedí al conductor que me llevara a un hotel cerca al terminal, conseguí uno donde pasé la noche con mucha tranquilidad.
Ya siendo el 31 de diciembre, a las 8:00 a. m. me alisté para seguir mi ruta al municipio de Génova al que arribaría en hora y 10 minutos, luego de comprar el tiquete en la empresa Cotragen aproveché para tomarme un delicioso café acompañado de unas empanadas. Mi rumbo emprendió a las 8:30 a.m.

“Ir a paseo de olla y el 31 de
diciembre recibir el año
nuevo en una familia que me
adoptó, quiero decirles que
este pueblito es un encanto,
los que puedan no duden en
venir a visitarlo”

minutos después me encontré con con un lugar llamado Barragán, allí hay varias tiendas muy típicas, ya se empieza a ver a los quindianos usando su traje típico: poncho, machete, pantalón en drill y zapatos de material. Más adelante empiezan un centenar de curvas acompañadas de un paisaje único, verdes por todo lado, la flora; creo que conté como 3 ríos entre ellos, unos llamados con nombres de colores (rio gris, rio verde y ya cuando íbamos llegando al pueblo uno llamado rio rojo), unos quince minutos antes de llegar, quise
decirle al señor que conducía que parara en un lugar espectacular: “Las Brisas”, una caída de agua natural, que se entrelaza con el paisaje y genera unas gotas de cristal por los rayos que caen sobre ella, toda una experiencia incidental. Llegué al pueblo a las 9:50 a. m. más o menos, me hospedé en un hotel frente al parque. Descargué mi equipaje, me duché y me aliste a almorzar, en mi mente estaba llegar a comer frijoles y ¡qué delicia
señores!, frijoles acompañados de chicharrón, plátano maduro, carne molida, chorizo y una arepa que no cabía en el plato.
Un señor oriundo del municipio me contaba la historia del lugar, me hablaba de la varias lagunas y lugares (hospedajes típicos cafeteros certificados por el Club de Calidad  Haciendas del Café, Hospedaje Las Vegas y/o Tres Pisos, lugares como Reserva El Mirador, Valle y Laguna de Juntas, sitos de diversión como La Chambrana, Balneario Río Rojo, Cerro de Las Tetas, Laguna de Los Patos, Laguna de Las Mellizas, Piedra y Laguna del Muñeco, Alto de Las Palomas, Cañón del Río Rojo, Chorros de Las Brisas y La Venada). Después, en este parche por Colombia me encontré con unos señores llamados “Los Paisitas” músicos de la región, quienes llevan más de 10 años acompañando las fiestas decembrinas que
son realizadas en diversas fincas. Don Orlando, líder de la agrupación, me contaba que sus
composiciones se fundamentan en el diario vivir, el amor y la alegría. Le pregunté a don Orlando: “¿Qué es Génova para usted?”, respondió: -“para mí ha sido lo máximo vivir en este pueblito porque aquí me críe, quiero mucho a mi pueblo y le pido a Dios que me dé la oportunidad de morir aquí”. Así fueron pasando las horas conociendo a las personas, todo el pueblo estaba feliz, se terminaba un año más y la gente comprando sus cositas para
la cena, visitando los diferentes salones de belleza, poniendo música a todo volumen en las casas y establecimientos (Rodolfo, los Hipanos y Pastor López, tradicionales en los hogares colombianos en estas fechas). En mi recorrido, encontré a un nuevo artista de este pueblo llamado Leo Portillo, con una canción muy pegada llamada “Me confié de ti”. Conocí, además, La Torrefactora, el lugar más recomendado para sentir el aroma del verdadero
café quindiano. Al ver su estructura en guadua me transporté a ese Quindío del cual siempre me habían hablado, descubrí que en este lugar hacen los procesos de selección y la calidad está certificada por la Federación Nacional de Cafeteros, un producto que ya está viajando como yo por todo lado, ¡qué bueno saber eso y poderlo disfrutar!. Luego de ir a algunas fincas, comer sancocho de gallina, conocer familias.

LA CRÓNICA DE UN VIAJERO

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